Una bala ¿perdida? para Benjamín
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Una bala ¿perdida? para Benjamín

"Las balas no son perdidas ni están perdidas"

 

Qué inculpable suena escuchar hablar de "balas perdidas".

Cuánta impotencia ante el discurso certero de quien debe velar por nuestra seguridad, expresando imposibilidad de acción y llamando a lo acontecido "hecho fortuito difícil de prevenir".

Desafortunada utilización del término "fortuito" que en rigor refiere a aquello que sucede inesperadamente y por casualidad, notas de las que carece el disparo de la bala que alguien ejecutó no por casualidad, sino deliberadamente.

Es cierto que si los hechos continúan siendo disfrazados discursivamente podemos aceptarlos muchas veces, como azarosos.

Pero más cierto es que si dejamos de admitirlos como tal, puede que encontremos alguna solución.

Las balas no son perdidas ni están perdidas. Las balas salen de un arma que empuña una persona.

Esa bala tiene un responsable y la sociedad exige, en este caso porque ya es tarde (tiene a un niño de 8 años, Benjamin, gravemente herido en el hospital), la pronta investigación y represión por parte del Poder Ejecutivo y una rápida y certera respuesta de justicia a cargo del Poder Judicial.

La bala tiene un responsable y es aquel que apretó el gatillo, de eso no hay dudas.

Pero hay un primer responsable, el encargado de la seguridad de los ciudadanos. El que debe ejercer el poder de policía evitando que las armas lleguen a manos de quienes no están autorizados ni para tenerlas ni mucho menos para ejecutarlas.

Exigimos al Estado no solo políticas de desarme, porque eso ocurre cuando el arma ya ha llegado a su fatal destino.

Exigimos al Estado DETENER, EVITAR e IMPEDIR el ingreso, acceso, proliferación y comercialización de armas.

Exigimos VERDADERAS políticas de prevención en materia de seguridad.

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"Las balas no son perdidas ni están perdidas"

 

Qué inculpable suena escuchar hablar de "balas perdidas".

Cuánta impotencia ante el discurso certero de quien debe velar por nuestra seguridad, expresando imposibilidad de acción y llamando a lo acontecido "hecho fortuito difícil de prevenir".

Desafortunada utilización del término "fortuito" que en rigor refiere a aquello que sucede inesperadamente y por casualidad, notas de las que carece el disparo de la bala que alguien ejecutó no por casualidad, sino deliberadamente.

Es cierto que si los hechos continúan siendo disfrazados discursivamente podemos aceptarlos muchas veces, como azarosos.

Pero más cierto es que si dejamos de admitirlos como tal, puede que encontremos alguna solución.

Las balas no son perdidas ni están perdidas. Las balas salen de un arma que empuña una persona.

Esa bala tiene un responsable y la sociedad exige, en este caso porque ya es tarde (tiene a un niño de 8 años, Benjamin, gravemente herido en el hospital), la pronta investigación y represión por parte del Poder Ejecutivo y una rápida y certera respuesta de justicia a cargo del Poder Judicial.

La bala tiene un responsable y es aquel que apretó el gatillo, de eso no hay dudas.

Pero hay un primer responsable, el encargado de la seguridad de los ciudadanos. El que debe ejercer el poder de policía evitando que las armas lleguen a manos de quienes no están autorizados ni para tenerlas ni mucho menos para ejecutarlas.

Exigimos al Estado no solo políticas de desarme, porque eso ocurre cuando el arma ya ha llegado a su fatal destino.

Exigimos al Estado DETENER, EVITAR e IMPEDIR el ingreso, acceso, proliferación y comercialización de armas.

Exigimos VERDADERAS políticas de prevención en materia de seguridad.

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