El Foro Regional Rosario festejó diez años con un análisis de la región y sus potencialidades

Rosario, de la depresión al boom sojero

De la Rosario capital de la desocupación al boom de la soja, la agroindustria y el sector metalmecánico pasaron diez años y no pocas decisiones políticas y económicas en el medio. ¿Qué pasó para que este proceso de transformación fuese tan vertiginoso? Un conjunto de factores que no sólo incluyen las ventajas competitivas desde el punto de vista geográfico sino además la cultura de la producción que caracterizó a los empresarios de la región.

Esas fueron las conclusiones a las que llegaron los integrantes del Foro Regional Rosario, entidad que acaba de cumplir diez años de vida en la ciudad como un espacio de reflexión de la realidad y los proyectos de la comunidad económica y social rosarina.

“Siempre es bueno tener memoria”, dijo el economista Antonio Margariti, quien junto a Jaime Abut disertaron en el festejo de la entidad.

Margariti recordó que hace diez años, cuando se formó el Foro, Rosario era “la gran perdedora de un modelo económico mercantilista que sucumbió en 2001”.

En esa época “se argumentaba que Rosario era incapaz de modernizarse, que le faltaba dinamismo a sus empresas, y que no tenía comprensión de los nuevos tiempos”, dijo Margariti quien recordó que fue una época de “mercantilismo prebendario” en el cual “las fábricas se cerraban, los comercios bajaban sus persianas y la tradicional calle San Luis era un páramo”.

Para el analista, fue un período en el que “la riqueza se concentró en manos de amigos del poder y se evaporó de Rosario”. De ese modo, se priorizaron las colocaciones financieras por sobre las empresas familiares.

“Ocurrió una feroz transferencia de recursos desde el sector productivo al sector parasitario del país”, dijo Margariti y en ese escenario Rosario salió perdiendo.

Pero la transformación que se produjo en estos diez años y que hoy permiten reconocer a Rosario como el boom sojero de la Argentina, “no tienen una única razón”, dijo Margariti, para quien hay una multiplicidad de factores que contribuyeron a esta metamorfosis positiva.

Así, citó junto a las ventajas geográficas de la Pampa Húmeda y la cercanía del río Paraná, a la escasa burocracia administrativa que diferencia a Rosario de otras metrópolis.

Por otra parte, argumentó que entre los factores del cambio está “la gente”, que tiene arraigada una cultura del trabajo. “Esta ciudad tiene una excelente habilidad metalmecánica por la tradición piamontesa que arrastra”, citó como ejemplo.

Además hizo referencia a la capacitación en artes y oficios que fueron características de la ciudad, que tuvo una fuerte decadencia en la década del 90, pero que permitió recuperar la mano de obra calificada en estos tiempos de alta demanda.

Por su parte, Abut partió del presente para hacer un trampolín hacia el futuro.

En este sentido, el economista coincidió en muchos puntos con Margariti y agregó el esfuerzo de los sectores productivos para ganar competitividad. “Hoy el sector de la agroindustria es el más dinámico del país, pero eso tiene mucho que ver con el espíritu emprendedor de la siembra directa, la biotecnología, los transgénicos”, y el resto de las nuevas tecnologías aplicadas por los productores.

Las ventajas de la región quedan demostradas en la relación del Producto Bruto Geográfico con las exportaciones, dijo Abut pese a que la Argentina está compitiendo con mercados subsidiados.

Pero a juicio del economista, las características de esta economía basada en la exportación de commodities trae consecuencias sociales no deseadas, como es por ejemplo la “desvalorización de la mano de obra menos calificada, frente a la más calificada”, lo que aún sigue redundando en “altos índices de desocupación y población viviendo en villas miseria”.

Frente a esto, el desafío a futuro pasa por la “inversión en capital humano”, dijo Abut.

A su juicio, “para que una economía pueda ser competitiva y pueda seguir creciendo, se necesitan tremendas inversiones, no sólo en infraestructura, transporte y energía, sino además en capital social”.

Esto es, ni más ni menos, que destinar fondos para “capacitación y educación”, que permitan el “efecto integrador de los excluidos por la falta de aptitud laboral”, dijo Abut.

“En la medida que mejore la sociedad mejorará la economía y no viceversa”, apuntó el economista rosarino quien bregó por un compromiso conjunto de todos los sectores para trabajar en este sentido y convertir a Rosario en “la mejor región de la Argentina”.

Sandra Cicaré/La Capital