INFORME SOBRE LA CONFERENCIA DE IGNACIO GARCÍA HAMILTON

Organizada por el Foro Regional Rosario y la Federación Gremial de Comercio e Industria.

Conferencia García Hamilton.

El día 6 de Agosto, en la sede de la Federación Gremial de Comercio e Industria y con un salón Belgrano desbordado por el público asistente, tuvo lugar la conferencia titulada “La Argentina Posible: condiciones para un auténtico desarrollo”, a cargo del periodista abogado y escritor, José Ignacio García Hamilton.
La presentación estuvo a cargo del Presidente del Foro Regional Rosario, el Sr. Roberto Paladini, quien destacó los diversos ámbitos sobre los que ha ido incursionando el reconocido escritor, desde la abogacía y el periodismo hasta la historia y la sociología.
A continuación expresó palabras de agradecimiento para el Diario “La Capital” y Canal 3 por apoyar la iniciativa del Foro Regional Rosario y la Federación Gremial de Comercio e Industria, al Sr. Luis Carello por ser quien, a partir de su amistad con el conferencista, posibilitó su presencia y, finalmente, al público asistente por la masividad con que se sumó a la conferencia.
El Dr. Luis Carello también agradeció a los presentes y al Sr. Roberto Paladini por brindar el espacio necesario para que se pudiera presentar García Hamilton.
Halagó al invitado al señalar que “es un amante de la libertad, en un país en el que la libertad se declama más de lo que se la practica”. También señaló sobre el conferencista que posee coraje cívico, y que ostenta el honor de ser siempre combatido por quienes no respetan la pluralidad de ideas.
Habiendo concluido las presentaciones, García Hamilton comenzó su conferencia, la cual, fue en todo momento dinámica. En primer lugar, destacó los números de la ciudad de Rosario y señaló que estos números son el reflejo de una cultura, de una forma de ser en sociedad. Pero señaló que el impactante crecimiento que nuestra ciudad vive en la actualidad no es nuevo, hay antecedentes históricos: en la época de la Revolución de la Independencia, Rosario no era más que una villa de 300 habitantes y a fines del Siglo XIX contaba con 100.000 personas. El vertiginoso aumento demográfico sólo puede ser explicado por un motivo, señaló el escritor: el país estaba creciendo.
Esto llevó directamente al expositor a preguntarse: ¿Por qué crecen los países? Pregunta cuya respuesta se encuentra en el análisis de las grandes potencias que surgieron a lo largo de la historia (la Atenas clásica, la Roma Republicana, el Imperio Inglés, la República Democrática estadounidense). Análisis que permitió al escritor de “El Autoritarismo y la Improductividad”, señalar que todas estas esas potencias comparten determinados elementos en común: por un lado un férreo respeto a la vida y a la propiedad privada (entendiendo propiedad privada como un concepto amplio, que no se agota en las posesiones materiales sino que también incluyen determinadas capacidades que son propias de cada individuo), cuestiones que para que se cumplan hacen imperioso un sistema con división de poderes, y por el otro, suponen un proyecto de creciente integración territorial.
Así, el escritor, señaló que la Constitución Nacional de 1853, al establecer la libertad de culto, la división de poderes, el principio de igualdad ciudadana ante la ley y el fomento de la inmigración extranjera, cumplió con los requisitos anteriormente señalados. La necesidad de incorporar hombres y capitales que permitan la implementación del modelo económico elegido, generó las bases necesarias para establecer una estabilidad jurídica que el país hasta ese entonces, nunca había conocido. De esta forma, señaló: la sanción de la Constitución cambió viejas prácticas intolerantes y de bajo apego a las normas que hasta ese momento imperaban en nuestro país.
Fue por este camino que Argentina pasó en poco tiempo de ser el país más pobre y despoblado de América del Sur a ser el 1º país de Hispanoamérica y la 8º economía mundial.
De esta forma Argentina hacia el año 1913, poseía mayores niveles de PBI per cápita que países como Francia, Italia y Japón. Mientras que los salarios de un trabajador en Buenos Aires igualaban a los de un trabajador en New York y superaban ampliamente a los de un francés.
Concluyendo con la revisión de esta etapa de crecimiento, García Hamilton, enunció su hipótesis sobre por qué no se pudieron sostener estos triunfos, señalando que, se debió a cuestiones eminentemente culturales. La explicación histórica tiene su origen en el resurgimiento de corrientes nacionalistas, de tintes xenófobas ante las sucesivas oleadas de inmigrantes que llegaban al país. Producto del miedo característico de los nacionalismos hacia todo lo foráneo se propuso la misión de “argentinizar” a los inmigrantes e incluso a sus hijos, ya nacidos en la Argentina. Para esto, se puso en práctica lo que el autor denominó “educación patriótica”, la que a su turno promovía determinados modelos de personas y de ciudadanos, mitificados, contrarios a los modelos propuestos por la Constitución del `53.
El primer y más potente mito que proponía como ejemplo esta nueva educación es la “del militar que muere pobre”, corporizados en las vidas de los dos más grandes próceres de nuestra historia, San Martín y Belgrano. Este modelo, entonces, exaltaba la pobreza por un lado y el militarismo por el otro, al tiempo que generaba reticencia al trabajo ya que ni los mejores “hijos” de nuestra patria habían logrado superar la pobreza.
A este modelo se le debe sumar el del gaucho pobre que se torna violento primero y vago después, concretizado en la figura de Martín Fierro, un asesino fugitivo de la ley que termina exiliándose de la sociedad en las pampas para así no trabajar.
Más tarde se sumó a estos dos mitos, sumamente difundidos en las escuelas, otro cuyo origen se puede detectar en la crisis capitalista mundial del año 1930. Surge, como justificativo de dicha crisis, “la cultura de la víctima”, ejemplificado con la típica frase “los de afuera nos quieren fundir”. Este patrón cultural, fuertemente arraigado en los argentinos genera todo tipo de conductas contraproducentes como el rechazo a hacernos cargo de nuestros problemas (“si nos va mal es por culpa de los demás y son ellos quienes tiene que solucionarlo”, ejemplificó el expositor) y además se termina justificando la violencia anti sistémica.
El último mito que terminó por influir en el campo cultural de los argentinos con consecuencias nefastas es el de la señora dadivosa que regala, ejemplificado, en este caso por Eva Duarte de Perón, quien a través de sus actividades en el gobierno peronista instaló la idea en toda la sociedad de que el Estado era un sifón que debía chupar recursos de un sector para volcarlos sobre otro, sin ningún tipo de contraprestación a cambio.
La acción en el mediano plazo de todos estos mitos destruyeron la idea del buen gobierno como aquel que respeta la división de poderes, la propiedad y la vida, y la idea del buen ciudadano como aquél que trabaja y se educa para poder crecer.
Finalizada su exposición, y luego de un largo aplauso, se dio lugar a las intervenciones del público. La primer pregunta atinó a que García Hamilton profundice sobre las causas que permitieron el mantenimiento de países como Inglaterra, Francia y Estados Unidos como referentes de primer orden. A esta inquietud respondió señalando que el aumento de capital, la imaginación y la innovación son fundamentales para el crecimiento sostenido, pero que todas estas características son inviables en una sociedad donde la libertad no circula en todos los ámbitos ya que donde falta libertad, hay dogma y donde hay dogma no puede haber espíritu científico. “Francia, Inglaterra y Estados Unidos entendieron esto, nosotros no”, remató el conferencista.
La siguiente pregunta consultó al prestigioso escritor sobre su visón del futuro. Aquí respondió sin ningún tipo de dudas: optimista. Manifestó que cree que diversas experiencias traumáticas en nuestra historia reciente fueron haciendo que la sociedad recapacite y, voluntariamente abandone algunos de los mitos anteriormente desarrollados. Ejemplificó esta postura con la revalorización de la vida luego del asesinato en masa cometido por la última dictadura. Y si bien, señaló, no se puede decir que también se aprendieron todas las lecciones necesarias de la crisis del año 2001, igualmente creía que hay muchísimos argentinos que están viviendo en otros países y están viendo otras realidades, y que al igual que los exiliados de la dictadura de Juan Manuel de Rosas, pueden ser ellos quienes establezcan las bases para un nuevo despegue argentino.
La tercer pregunta del público apuntó a la problemática evidenciada elección tras elección en nuestro país en la que los más desfavorecidos votan a quines promueven modelos económicos que no los favorecen. Ante este problema, García Hamilton señaló que el problema era mayoritariamente cultural, directamente relacionado con los mitos explicados durante el desarrollo de su exposición. No existe visión a largo plazo de parte de los gobernantes y prefieren ganar el apoyo de los electores a través de redes clientelares y no a través de políticas públicas. El problema es de muy difícil solución ya que no involucra a una sola parte, “el que no tiene nada, vende su voto, que es lo único que le queda, pero, para que lo pueda vender, tiene que haber alguien que lo compre”, concluyó.
Las dos últimas preguntas se relacionaron con el futuro de la potencia norteamericana, que desde hace ya un tiempo viene mostrando síntomas de decaimiento, y sobre el paradigma que se debe adoptar para por un lado abandonar definitivamente las crisis del pasado y por el otro no caer en los problemas que experimentan las potencias de primer orden mundial en al actualidad. Ante estas inquietudes José Ignacio García Hamilton respondió que la gran contradicción que posee Argentina radica en que su ordenamiento constitucional responde o se encuentra influenciado por lo mejor de las tradiciones anglosajona y francesa mientras que el modelo educativo adoptado desde mediados del siglo XX responde más bien al del Japón imperial y la Alemania nacional socialista. Estados Unidos por su parte, emprendió “la ruta latinoamericana” con endeudamiento excesivo, estatismo y progresivo corte de as libertades, lo cual explica su decaimiento.
Tanto de una situación como de la otra, se puede salir siempre y cuando los paradigmas educativos cambien, no tanto en lo cuantitativo como si en lo cualitativo. La educación es clave, sentenció el reconocido autor y se despidió de su público diciendo: “el primer mundo no es un país, sino una forma de pensar”.

Vínculo: http://www.garciahamilton.com.ar/home.htm