Nota al Gobernador Jorge Obeid

Rosario, 10 de febrero de 2006

Señor Gobernador de la
Provincia de Santa Fe
Ing. Jorge Obeid
S / D

De nuestra consideración:

Nos dirigimos a Ud. a fin de referirnos a la situación planteada con motivo de la extinción de la relación contractual entre la Provincia de Santa Fe y Aguas Provinciales de Santa Fe S.A.

En reiteradas oportunidades la entidad que representamos manifestó su honda preocupación por el tema. La provisión del agua y la ejecución de servicios cloacales es fundamental para la vida en una sociedad mínimamente civilizada. Ello implica que los gobernantes deben otorgarle prioridad a la prestación y al control, así como que los habitantes tienen derecho a esperar de los mismos eficiencia en el tratamiento de esos temas.

El desenlace de esta primera etapa del conflicto podía esperarse desde el comienzo del mismo. No obstante, de la lectura de la distinta documentación distribuida por la propia Provincia resulta claro que ha existido un alto grado de improvisación. El propio decreto que dispone la creación de la nueva sociedad explica que se la funda como herramienta de transición, sin que se explique hacia dónde llevará ésta. En la redacción del estatuto se advierte una falta de previsión de aspectos fundamentales que obligaron a reformas inmediatamente posteriores. No existe hasta la fecha un nuevo operador técnico.

No existe plan de obras conocido. No se realizaron consultas previas con los municipios interesados en los cuales deben prestarse los servicios. No se escuchó a las entidades intermedias interesadas en expresar su opinión (entre ellas la nuestra, que solicitó reiteradamente ser recibida en audiencias que no fueron concedidas).

La Provincia manejó mal el proceso de privatización; por lo que se afirma ahora, habría errado en la selección del concesionario; no ejerció adecuada y oportunamente el control; condujo de manera desacertada las negociaciones para resolver el conflicto con el concesionario; no se preparó del modo que correspondía para una situación como la que finalmente resultó inevitable; hay motivos más que suficientes para suponer que no se contó con el asesoramiento del más alto nivel que era indispensable frente a un tema de tan singular magnitud y trascendencia; no se escuchó ni se quiso escuchar a quienes podían y querían opinar.

Rosario ha sido una vez más postergada. Lo fue primero en las obras; hoy lo es en la participación para la solución del problema que por cierto no ha creado pero sí sufrido. A los municipios se les pide dinero, pero su participación se limita a un director entre cinco, en un pie de igualdad con quienes tendrán apenas una cuarta parte de las acciones destinadas, y en desigualdad con la Provincia, que apenas tendría una participación apenas superior a la destinada supuestamente a los municipios (la Provincia tendrá tres directores y todos los municipios apenas uno, y además se reserva el Presidente y el Vicepresidente).

Lamentamos tener que decir que la crisis ha sido manejada inadecuadamente y de modo ciertamente injusto e imperito.

Deseamos el mayor de los éxitos a Juan Carlos Venesia, en su nueva función, pero el aprecio y respeto que todos los integrantes del Foro sentimos por él no impide que formulemos juicios de valor sobre procedimientos y actuaciones institucionales, que en nada menoscaban por cierto su persona, ya que él nada tuvo que ver con todo lo que hemos señalado.

Volvemos a señalar que en nuestra opinión debe darse a los municipios que estén en condiciones y tengan voluntad de colaborar, un rol auténticamente protagónico en la solución del problema del agua. La Provincia se apropio oportunamente del poder concedente, y lo ha ejercido ciertamente mal, como lo prueban los hechos. Es preciso revertir lo actuado, pero, además, en el marco de esta solución que consideramos inadecuada, corresponde descentralizar funciones, delegarlas en los municipios que estén dispuestos a aceptarlas, proveyéndolas de los recursos necesarios para la realización de las obras y la prestación del servicio.

Mención especial merece el tema del control. El Ente encargado no cumplió adecuadamente con su función o, de lo contrario, no fue escuchado por el Gobierno provincial. Hoy, con una sociedad de derecho privado que en rigor es una prolongación del Estado provincial, no tiene sentido que el control sea ejercido por el mismo Ente que ha probado no estar a la altura de las circunstancias en el proceso que acaba de concluir. Hay que confiar el control a entidades que representen a los usuarios, a los colegios profesionales, a las universidades, confiándola en todos los casos a especialistas probados del más alto nivel técnico y ético, en quienes la sociedad confíe.

Hubiéramos deseado expresar muchos de estos conceptos a Ud. en forma personal, pero la falta de otorgamiento de las audiencias pedidas para hablar del tema lo ha hecho imposible y nos obliga, por ello, a apelar al medio escrito.

Sin otro particular, saludamos a Ud. atentamente.

Sr. Roberto Paladini
Presidente

Mario Valero
Secretario